Desde siempre, que el cuerpo humano me ha parecido fascinante. Cuando empiezas a estudiarlo te quedas maravillado de como de complejo y perfecto es. Y es por eso que decidí estudiar Nutrición Humana y Dietética, ya que era una manera de rtabajar en el ámbito de la salud.
Desde que acabé los estudios en la universidad, tuve muy claro que querría dedicarme a la consulta con pacientes para poder ayudar y acompañarlos en sus objetivos de mejora de salud.
Con el tiempo y experiencia, me di cuenta que la nutrición tal y como me la habían enseñado no era suficiente. Tenía que haber algo más, ya que muchos pacientes con síntomas digestivos no mejoraban y sentía que me faltaban herramientas y conocimiento.
Poco a poco fui haciendo cursos con una visión más amplia de la salud, donde ponían especial énfasis en la importancia de nuestros hábitos y emociones y como éstos podían influir en nuestra salud (tanto como para poder llegar a reducir el ácido estomacal o alterar la microbiota intestinal).
Finalmente, descubrí la PNI y dió la vuelta a todo lo que había conodico hasta el momento. Fue una revolución tanto personal como pedagógica. Por fin unos estudios donde se contempla y se defiende la relación entre todos nuestros sistemas: digestivo, inmune, neurológico, nervioso… Me abrió las puertas para iniciarme a tratar los pacientes desde una mirada mucho más abierta.
Y es por esta propia fascinación del cuerpo humano que sigo queriendo aprender como funcionamos y sobretodo, como poder ayudar al paciente a cuidarlo y sanarlo.